La programación neurolingüística y la convivencia escolar.


Los mensajes que se emiten al cerebro son conexiones de refuerzo positivo en el comportamiento humano aún más cuando permanentemente se muestran en escenarios negativos en el aula o fuera de ella. A los docentes les corresponde atender diferentes casos de los estudiantes en su labor: agresiones físicas, amenazas, discriminación, acoso sexual, bullying, hurtos de elementos, daños de útiles escolares, escucha de palabras soeces entre ellos, interrupciones de clase y a veces crean grupos en las redes sociales para ridiculizar o poner en el escarnio público a los compañeros de clase.
Así, ante toda esta realidad cotidiana, se nota la poca presencia de la participación de los padres de familia o cuidadores en el proceso de formación de modales, hábitos, valores o construcción de ciudadanía que seguirán desarrollando en el transcurso de su vida personal y en cumplimiento de lo planteado en el artículo 95 de la Constitución Política de Colombia, deberes del ciudadano, previendo en el futuro, un incumplimiento de la ley o normatividad encaminada al buen comportamiento en la sociedad del joven donde se va a desenvolver.
A partir de lo anterior se presenta como resultado de la investigación a padres de familia, bajo la pregunta: "frases que le gustaría escuchar de sus hijos", este cuestionario revela que efectivamente esperaban lo mejor en las expresiones o palabras al comunicarse entre ellos "no me imagino mi vida sin ti, te aprecio mucho, gracias por qué siempre estás ahí, me siento feliz contigo..."
Por lo contrario, se escucharon frases que todo hijo(a) desea escuchar de sus padres: "eres mi mayor orgullo, estaré aquí pase lo que pase, si te lo propones lo lograrás, qué felicidad ser su papá o mamá, nunca olvides que te quiero."
Estos son mandatos motivantes que llegan, se interiorizan en la mente, máquina capaz de crear significados para avanzar en la transformación sólida y vinculación emocional, construyendo entornos positivos.
En otros ejercicios reflexivos se procedió a que los estudiantes escribieran palabras que se pronuncian en casa con frecuencia, pero en donde no se deben decir: palabras soeces; es de aclarar, que solo dos encuestas revelaron que era norma en casa no decir palabras groseras, la condición era escribir una sola palabra, de esta manera el resultado era más de cinco. Entonces ante la elevada cantidad tabulada se procedió a encontrar un logro neuro-didáctico que evitará seguir pronunciando con frecuencia esos significados. Posteriormente se presenta como ganador la palabra HP (que para efectos del artículo podría ser un honorable patiense: Municipio del Departamento del Norte de Santander; pero para el resto del país puede remplazarse HP por: honorable persona, parlamentario o pensionado).
Por otro lado, se socializó la frase y en una reunión de padres de familia tomaron foto a la imagen, manifestaron que lo iban a pegar en casa y de esta manera neurológicamente, dejar de decirlas en su entorno. Es prudente decir: lo que se escucha y se difunde en el ámbito familiar se refleja en el aula o en el contexto escolar.
Hace 3 años se identificó uno de los problemas comportamentales más sobresalientes que eran las agresiones: en el aula, en el descanso y programaban enfrentamientos en la salida del colegio. Se hizo viral a nivel del municipio, ante ello, se hizo un análisis profundo de las causas, por lo cual se acordó como una alternativa la creación de un logo. Se presentaron 130 modelos y se escogió "Violencia cero", un estudiante creó un eslogan, el cual ha venido siendo todo un éxito.
Así mismo, se presentó como una estrategia mostrar el eslogan o imagen cuando había riñas entre estudiantes, donde de forma instintiva y sin nombrar palabras dejaban a un lado el enfrentamiento, venían las risas, las reconciliaciones, en pocas palabras seguía la normalidad. De esa manera se vio claramente la reacción de abandonar el conflicto, posteriormente al realizar una encuesta del impacto en la actualidad de aquel mensaje de programación neurolingüística se puede concluir:
Promueve una cultura de paz, se ha evitado muchos problemas de violencia, crea conciencia de que las riñas no son nada bueno, recuerda que todos merecemos respeto, se promueve la mentalidad de tranquilidad y lo más importante, empodera la autonomía de los estudiantes para poder evitar el clima de amenazas y enfrentamientos estudiantiles, otros inclusive van más allá, tratando de resolver los problemas con diálogos y el reconocimiento de los errores.
Cuando una alternativa trata de solucionar los problemas comportamentales se hace indispensable que el estudiante repare su falta cometida, teniendo en cuenta la normatividad legal existente en el medio: la Constitución Política, artículos vinculantes del Código Penal Colombiano, la Ley de Convivencia de la Policía Nacional, el Código de Infancia y Adolescencia (Ley 1098 de 2006) y por supuesto el manual de convivencia de la institución educativa.
También se pueden construir talleres restaurativos, promover charlas con estudiantes cuyo objetivo es la reposición de las faltas, si no se conoce la ley, le caerá el peso de ella y se unirá a ser la formación del ciudadano ejemplar a futuro, así lo establece el artículo 95 de nuestra Constitución. Si escaneo la imagen del inicio encontrarás un ejemplo de un taller de Justicia Restaurativa sobre la temática de "Lesiones personales".
Por último, se hace necesario que los tres pilares de la educación en un establecimiento educativo: estudiantes, padres de familia o cuidadores y, docentes contribuyan para destacar que lo más importante del aspecto motivacional programable de la mente es el uso de tarjetas visuales o imágenes para lograr una sana convivencia.