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Los riesgos psicosociales de la profesión docente.

"La Circular 011 del 7 de marzo de 2025 busca prevenir cualquier riesgo psicosocial, además representa una oportunidad histórica para transformar las condiciones laborales del personal docente y directivo, apostando por su bienestar integral como pilar de una educación de calidad, acompañada de condiciones de buen entendimiento, respeto, trabajo en equipo y colaboración entre los diferentes sujetos de la comunidad educativa".

La salud mental y el bienestar de los docentes y directivos docentes han adquirido una relevancia creciente en el debate sobre la calidad educativa. El ejercicio de la labor pedagógica en la actualidad se encuentra respaldada en los nuevos enfoques académicos, por lo cual es importante mencionar que a los profesionales en educación se les exigen cada vez una formación, actualización y herramientas centradas en el paradigma de una educación de calidad; además de ello, debe gestionar múltiples aspectos contextuales, sociales, y hasta psicológicos, los que llevan de manera extrema a desarrollar múltiples competencias y a exigirse intelectualmente.

Según lo anterior, la Circular 011 del 7 de marzo de 2025, emitida por el Ministerio de Educación Nacional, se constituye en un importante aporte hacia la gestión, humanización y dignificación de la profesión docente, al establecer lineamientos para la identificación, mitigación y atención de los riesgos psicosociales en el entorno laboral educativo. Cabe resaltar que la circular en mención, no sólo ofrece orientaciones generales, sino que también propone estrategias prácticas para construir entornos escolares más seguros, saludables y empáticos.

El Ministerio de Educación Nacional (M.E.N), en cumplimiento de su deber de velar por la calidad del sistema educativo y la integridad de sus actores, reconoce que la labor docente implica una serie de desafíos que pueden desencadenar situaciones de estrés, agotamiento y deterioro de la salud mental. A continuación, se relacionan algunos factores como:

* Sobrecarga laboral.
* Presión institucional.
* Relaciones interpersonales complejas.
* Demandas emocionales.
* Condiciones físicas del entorno educativo.

Por lo tanto, es importante identificar estos riesgos y crear mecanismos de atención adecuados, propuesto por la norma nacional, pero viabilizado por un gran compromiso, humano-profesional, que corresponde a un enfoque en el cambio de los modelos de Dirección y de las personas encargadas de la organización del Sistema Educativo. De esta manera, se reconoce que el bienestar del educador no es un asunto exclusivamente individual, sino una responsabilidad institucional y colectiva.

Cabe rescatar que es deber del Estado promover la protección integral de la comunidad educativa. La Constitución Política de 1991, en su artículo 25, reconoce el trabajo como un derecho y una obligación social, exigiendo condiciones dignas y justas para su desarrollo. Asimismo, la Ley 115 de 1994, Ley General de Educación, establece en su artículo 142 la obligación de los establecimientos educativos de promover la participación democrática de la comunidad educativa en la toma de decisiones, incluyendo la adopción de reglamentos y la organización de actividades que fortalezcan el bienestar de estudiantes y docentes. La Ley 715 de 2001, en su artículo 6, asigna a las entidades territoriales certificadas en educación la responsabilidad de administrar los establecimientos educativos y el personal docente y administrativo, garantizando condiciones laborales dignas que favorezcan el desempeño y bienestar de la comunidad educativa.

Además, la Ley 1010 de 2006 establece medidas para prevenir, corregir y sancionar el acoso laboral, protegiendo la dignidad humana en las relaciones de trabajo. La Ley 1257 de 2008, reglamentada por el Decreto Nacional 4463 de 2011 en el ámbito laboral, por el Decreto Nacional 4796 de 2011 en el ámbito de la salud, por el Decreto Nacional 4798 de 2011 en el ámbito educativo y por el Decreto Nacional 4799 de 2011 en el ámbito de la justicia, tiene como objetivo garantizar a todas las mujeres una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado, promoviendo el ejercicio pleno de sus derechos. Además, se reconoce que existe un alto porcentaje del cuerpo profesoral conformado por mujeres, lo que implica una necesidad particular de atención con enfoque de género.

Teniendo en cuenta que, los riesgos psicosociales son aquellos factores del entorno laboral que pueden causar daño psicológico o físico; en el sector educativo, estos riesgos pueden manifestarse de diversas maneras, el siguiente cuadro representa, algunos de los más recurrentes:



Estos elementos pueden llevar al síndrome de burnout (agotamiento profesional), estrés crónico, ansiedad, depresión, entre otros trastornos que impactan negativamente en el desempeño docente y en la calidad educativa.

A continuación, se presenta una serie de estrategias que pueden enfrentar de manera integral los riesgos psicosociales, y las cuales se encuentran en la circular como prácticas que deben ser implementadas por los establecimientos educativos:

1. Evaluación de riesgos psicosociales
Se recomienda realizar evaluaciones periódicas para identificar factores de riesgo psicosocial que puedan afectar el bienestar de estudiantes y personal educativo. Estas evaluaciones deben ser realizadas por profesionales capacitados en el área y deben considerar aspectos como la carga laboral, las relaciones interpersonales, el ambiente físico y organizacional, entre otros.

2. Promoción de un clima laboral positivo
Se deben implementar acciones que fomenten un ambiente de respeto, colaboración y apoyo mutuo entre todos los miembros de la comunidad educativa. Esto incluye la promoción de la comunicación efectiva, la resolución pacífica de conflictos, el reconocimiento de logros y la participación activa en la toma de decisiones.

3. Prevención del acoso escolar y laboral
Es fundamental establecer políticas claras y procedimientos efectivos para prevenir, identificar y abordar casos de acoso escolar y laboral. Esto implica sensibilizar a toda la comunidad educativa sobre la importancia de erradicar estas conductas, establecer canales confidenciales para la denuncia y garantizar una respuesta oportuna y adecuada a los casos reportados.

4. Implementación de programas de bienestar integral
Se deben desarrollar e implementar programas que promuevan el bienestar físico, mental y emocional de estudiantes y docentes. Estos programas pueden incluir actividades recreativas, deportivas, culturales, de orientación psicológica y de desarrollo personal, entre otras.

La responsabilidad de aplicar las directrices de la Circular 011 no recae exclusivamente en los docentes, sino que compete a los empleadores directos: instituciones educativas, alcaldías y gobernaciones quienes pueden actuar a través de las Secretarías de Educación. Son ellos quienes deben garantizar condiciones de trabajo dignas y entornos saludables. La implementación efectiva de estas estrategias requiere de voluntad política, asignación de recursos y una gestión participativa y colaborativa entre los diferentes actores del sistema educativo.

Para construir una cultura que promueva la salud mental, como eje fundamental del trabajo educativo, la Circular 011 de 2025, propone como estrategias el Trabajo conjunto, en el cual es fundamental la articulación entre docentes, directivos, empleadores y comunidad educativa para enfrentar los riesgos psicosociales y la mejora continua, teniendo en cuenta que las políticas de bienestar no pueden ser estáticas sino que deben actualizarse constantemente con base en las necesidades reales del personal y las evaluaciones periódicas.

Es así como la Circular 011 de 2025 representa una oportunidad histórica para transformar las condiciones laborales del personal docente y directivo, apostando por su bienestar integral como pilar de una educación de calidad. Por ello, es importante que los docentes se apropien y pongan en práctica los lineamientos de esta circular. Cuidar la salud psicosocial no es un acto aislado, sino una responsabilidad compartida que fortalece el sistema educativo en su conjunto, comprendiendo que la dinámica institucional es un sistema integrado y articulado, en donde cada parte del sistema es fundamental para su buen funcionamiento.