De las guerras del opio a la guerra de los chips


"Yo, ¡el gran cobarde convertido en héroe gracias
a una brutal borrachera de morfina!" (soldado Juan Alonso).
El imperio británico desde el siglo XVIII a través de la Compañía Británica de las Indias Orientales, inició el comercio de opio en China desde el puerto de Cantón, dicho sea de paso, el único que tenía abierto al comercio internacional en ese entonces. Durante el siglo XIX el tráfico de la sustancia se intensificó causando un grave problema de adicción en la población, motivando al Emperador Jiaqing a prohibir su consumo en 1810. En 1839 el Emperador Daoguang ordenó la destrucción de 1.000 toneladas de opio en el puerto de Cantón, dando como respuesta por parte de los británicos la declaración de guerra, la cual finalizó con la firma del Tratado de Nankín, obligando la entrega de Hong Kong y la apertura de todos los puertos al comercio con el extranjero. Diecisiete años después, en 1856, los ingleses y los franceses usaron como excusa el arresto de 12 tripulantes del barco Arrow, de bandera británica, para declarar otra guerra que llevó a la extensión de privilegios comerciales a todas las potencias occidentales y la legalización del opio. Esos dos hechos conllevaron a un periodo que los chinos denominan "el siglo de la humillación", que finalizó con el triunfo de la revolución en 1949, gracias a la lucha popular dirigida por Mao Zedong.
En contraste a lo sucedido con China, en ese mismo periodo, las potencias europeas gozaban de un apogeo económico, cultural y científico. Desde los hallazgos de Copérnico la ciencia europea se desarrolló de forma excepcional, conduciendo a la comprensión de muchos fenómenos físicos que eran explicados mediante teorías místicas. A partir del siglo XVII hasta nuestros días, los científicos occidentales avanzaron en la comprensión de la naturaleza de la luz, la electricidad y el magnetismo sentando las bases para el posterior desarrollo de la teoría cuántica con la cual la humanidad ha llegado al conocimiento de muchos de los fenómenos atómicos y subatómicos sin los cuales es imposible fabricar los artefactos electrónicos usados en la actualidad.
Hoy en día, se libra una guerra entre los EEUU y China en el terreno científico y tecnológico por el control de toda la industria de fabricación de chips. Estos diminutos dispositivos compuestos de millones de centenares de transistores, que alcanzan casi el tamaño de un átomo, son críticos en todos los campos de la producción a nivel mundial. Para su fabricación se requieren de recursos minerales, que son escasos, sofisticadas máquinas de litografía de semiconductores y el conocimiento y constante investigación sobre los fenómenos atómicos para aprovechar estados exóticos de la materia. Un hecho relevante de este conflicto es cómo China, en menos de un siglo, revertió las consecuencias de las dos guerras del opio, para convertirse en una potencia mundial, no solo con la capacidad de fabricar estos diminutos componentes, sino también de enviar y traer humanos del espacio y competir en el nuevo ámbito de la computación cuántica.
La experiencia china deja como enseñanza que, si un país toma la decisión de romper las cadenas del colonialismo y del imperialismo dirigiendo todos sus esfuerzos a desatar las fuerzas productivas, podrán alcanzar niveles altos de desarrollo y redundar en el bienestar de la población, siendo la educación un factor determinante en dicho propósito. Desafortunadamente en Colombia la falsa promesa de cambio siguió la senda de los gobiernos anteriores de reducir el presupuesto del Ministerio de Ciencia y Tecnología sofocado así cualquier intento de investigación científica en el país, y por otro lado, desaprovechando la oportunidad de mejorar las condiciones educativas reduciendo el número de estudiantes por salón para mejorar los ambientes de aprendizaje y facilitar la práctica docente, por cuenta de la disminución de la Población en Edad Escolar. En conclusión, si las personas están dispuestas a luchar por la soberanía, ningún país estará condenado al atraso; con tiempo y las políticas correctas, limitaciones de distintas clases serán superadas.